HISTORIA DE LA ROPA NEGRA

En la historia de el textil negro y la coloración de estas telas, los Españoles tuvieron un papel mas destacable del que muchos imaginamos. Esta es una breve historia de como se instauro el color negro en las prendas de ropa oscura extendiéndose finalmente por el viejo continente de manera imperecedera.

Palo de campeche (Haematoxylum campechianum)

Hasta la revolución industrial del siglo XIX en la que se consiguió “popularizar” la fabricación de textiles y aparecieron los tintes industriales, el vestido era un bien de lujo. Antes del descubrimiento de América, el negro era un color imposible de mantener de manera duradera en los tejidos por lo que vestirlo era símbolo de riqueza.

Con la llegada de los españoles al Nuevo Mundo se descubre el palo de campeche, un árbol que consigue un negro intenso (llamado ala de cuervo) que se fijaba bien a la ropa. “Los conquistadores ofrecen como regalo al monarca el palo de campeche y la cochinilla [tinte rojo]”. “Felipe II sabe que si impone esa moda le tendrán que comprar a él el tinte, lo que supondrá unos grandes ingresos para la corona”.

 

Felipe II, El hombre que puso de moda la ropa negra en Europa.

Felipe II

Su Católica Majestad decide entonces quedarse con este color para su corte y ceder el rojo para la Iglesia, una potencia que puede hacer frente al desembolso que supone este tinte y engordar así también las arcas españolas. Con el rey más importante de la Cristiandad vistiendo de negro, este se convierte en la moda del momento.

La elegancia de la sobriedad del tinte en cuestión ayuda además a realzar la belleza de los cuellos de lechuguilla y golilla y sus encajes de bolillos. Además, tiene también un uso político: frente a la exuberancia de Enrique VIII en Inglaterra, que gustaba de vestir con vivos colores y adornarse con joyas, se impone la sobriedad.

 Su Católica Majestad decide entonces quedarse con este color para su corte y ceder el rojo para la Iglesia, una potencia que puede hacer frente al desembolso que supone este tinte y engordar así también las arcas españolas.

Felipe II impuso una moda universal que todos los países del continente imitaban: se llevaba eso de vestir “a la española”. Es entonces cuando se empieza a identificar el negro como el color de la elegancia suprema. Cuando el sol no se ponía en nuestro imperio, nosotros marcábamos las tendencias.

Enrique VIII

Con el rey más importante de la Cristiandad vistiendo de negro, este se convierte en la moda del momento. La elegancia de la sobriedad del tinte en cuestión ayuda además a realzar la belleza de los cuellos de lechuguilla y golilla y sus encajes de bolillos. Además,  tiene también un uso político: frente a la exuberancia de Enrique VIII en Inglaterra, que gustaba de vestir con vivos colores y adornarse con joyas, se impone la sobriedad.

La leyenda negra que se generó a nivel internacional para perjudicar a la corte de Felipe II trató de identificar el negro que lucía el rey con una sociedad oscurantista, melancólica, sobria y triste. Pero nada más lejos de la realidad: “El uso del negro por la corte española no tiene nada que ver con el estado de ánimo de Felipe II por la muerte de su tercera esposa. Las razones fueron económicas”.

 

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